¿Cómo sería el mundo si la tecnología satelital dejara de funcionar? ¿Cómo se garantizaría la distribución de la comida en una sociedad tan interconectada con los medios digitales? ¿En manos de quién quedaría el control de la comida?

Un pedazo de tierra antigua es un cuento que describe un mundo post apocalíptico por medio de una joven que vive en «La Gran Ciudad». Un lugar que quedó sitiado después de una tormenta solar catastrófica. Verónica sobrevive con dificultades pero busca con desesperación un pedazo de tierra antigua donde a escuchado que aún abunda la comida.

Hace tres años escribí este cuento que forma parte de una antología y fue una ocasión perfecta para mezclar mi fascinación sobre los ciclos solares y su impacto en la vida de la Tierra. Pude dejar volar mi imaginación al preguntarme:
- ¿Qué pasaría si la tecnología de la que dependemos de manera global dejara de funcionar si llegara una tormenta solar mucho más fuerte que el evento Carrington en 1859?
- El conocimiento que se mantiene de manera digital ¿en manos de quién quedaría? ¿los libros?
- ¿Tenemos la capacidad de mantener el flujo de los suministros tan esenciales como la comida? Sin la cadena de distribución funcionando ¿quién estaría a cargo de producir los alimentos? Una persona que jamás ha tocado un huerto, ¿podría ser capaz de sembrar, cosechar o conservar una semilla?
Además fue una oportunidad de conocer un poco más sobre las historias post apocalípticas que han estado con nosotros desde tiempos inmemorables.
Ya sea por la rebelión de las máquinas, un desastre nuclear, la llegada de extraterrestres, los zombies, una plaga o un desastre ecológico; el fin del mundo como lo conocemos es una narrativa recurrente donde se plantea el surgimiento de un nuevo orden o la creación de una nueva civilización. Pero ¿por qué es tan repetitivo este pensamiento? ¿por qué no soy la única en imaginarlo?

De acuerdo a Cesar Rebolledo, Dr. en Ciencias Sociales, el trasfondo de estos pensamientos es el miedo. Pareciera evidente pero ante ese sentimiento difícil de escapar, sin esperanza por el futuro, una destrucción violenta es la respuesta de nuestra mente para liberarse de todo lo que creemos que no esta en nuestro control y solo entonces, emerger en un mundo mejor.
Los antropólogos nos han demostrado una y otra vez que todas las culturas giran en torno a ese miedo, a ese deseo profundo (tal vez en nuestro inconsciente) de recomenzar, de rectificar.
Verónica en el año 2135, no ha visto nunca un bosque, come insectos y pan friselle. Su búsqueda de ese pedazo de tierra antigua, me ha enseñado que por muy aterrador que lleguen a ser los pensamientos sobre el futuro, también nos ponen en alerta, mejoran nuestra agudeza mental y nuestra capacidad de adaptación. Es una oportunidad para ser creativos sin necesidad de eliminar lo conocido.

Si la comida es algo que domina mis pensamientos, si me rodea el miedo de no tenerla en la mesa; en lugar de querer destruir la tecnología o los sistemas (aunque sea en un cuento) que están haciendo de ella un producto sin alma, un commodity, he decidido cuidar una semilla.
Soy consciente que no todos optarán por esa opción, que muchos apostaran por conceptos como las cocinas fantasma. Lugares donde se produce comida sin saber ni quién cocina ni de donde provienen los ingredientes. Pero yo no.
Seguiré escarbando para aprender de la tecnología existente, no para temerle, si no para cuestionarla e incorporarla de la mejor manera a las prácticas sustentables de alimentación. La usaré para que el conocimiento pueda sobrevivir en la cotidianidad, para que pueda adaptarse y perdurar el paso del tiempo.
En estas semanas de transición entre el verano y el invierno, cuando se termina la cosecha y la línea entre el mundo de los muertos y los vivos se hace mas delgada, nuestros miedos están a flor de piel. Es algo completamente normal. Evolucionará y ese sentimiento seguirá con nosotros, si no, ¿qué cuentos seguiremos escribiendo?
Descubre si Verónica logra llegar a ese pedazo de tierra antigua y platícame aquí o en instagram ¿cuál es tu historia apocalíptica favorita?
Un saludo. Erika
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